miércoles, 29 de enero de 2020

Aprende a aplicar las nuevas metodologías educativas

A lo largo de su historia, la educación ha cambiado de forma notoria. Poco a poco, tanto los centros, como los profesores, los alumnos e incluso los propios métodos de enseñanza han variado. Se van generando nuevas corrientes pedagógicas que cuestionan las formas tradicionales de enseñar.

Hay que dejar atrás las lecciones magistrales, donde el docente se posiciona como único transmisor de conocimiento, del libro de texto como única herramientas educativa y las interminables horas dedicadas a la memorización, alejarnos del uso de metodologías donde el alumno era un ser pasivo, donde el objetivo principal era tener un conocimiento memorístico.

P.e. en el año 2010 un equipo de investigadores del MIT, colocó a un universitario de 19 años un sensor electrodérmico en la muñeca para medir la actividad eléctrica de su cerebro las 24 horas durante siete días. El experimento arrojó un resultado inesperado: la actividad cerebral del estudiante cuando atendía en una clase magistral era la misma que cuando veía la televisión; prácticamente nula. Los científicos pudieron probar así que el modelo pedagógico basado en un alumno como receptor pasivo no funciona.

En contraposición a esta idea Francisco Mora, doctor en Medicina y Neurociencia, en una entrevista a El País comenta que “hoy comenzamos a saber que nadie puede aprender nada si no le motiva. Por eso hay que encender una emoción en el alumno, que es la base más importante sobre la que se sustentan los procesos de aprendizaje y memoria. Las emociones sirven para almacenar y recordar de una forma más efectiva.”

En los últimos años, nuevas disciplinas, nuevas teorías y las nuevas tecnologías han provocado un cambio relevante en la educación. La innovación en la educación ha llegado para quedarse, y pese a la incertidumbre que existe ante una sociedad cambiante, encontramos ciertas tendencias que definen hacia dónde va o debe ir el cambio educativo.

La educación ha virado desde los métodos de enseñanza pasivos respecto a los estudiantes hacia los activos. En general, podríamos decir que avanza buscando dar más protagonismo a los alumnos y lograr que estos se comprometan con su proceso de aprendizaje. Hay que situar al alumno en el centro del proceso de aprendizaje (que sea parte activa para la adquisición del conocimiento), donde se parta de sus necesidades reales e intereses y mediante el uso de las metodologías más adecuadas, conseguir personalizar el aprendizaje, que sea significativo y al mismo tiempo tenga como objetivo prioritario potenciar las capacidades para aprender y pensar.

Aunque pensemos que las metodologías activas son una práctica educativa relativamente reciente, no es así. Ya a finales del siglo XIX principios del XX comenzó a hablarse de un movimiento de renovación (tanto pedagógico como educativo) al que se denominó La Nueva Educación. Precisamente criticaba el papel del profesor, la falta de interactividad, el formalismo, la importancia de la memorización (contraria a la construcción o la significatividad), la competencia entre el alumnado y, sobre todo, el autoritarismo del maestro. Proponía a un alumnado activo que pudiese trabajar dentro del aula sus propios intereses como persona.

Pero es ahora con la llegada de las nuevas tecnologías al aula la que ha marcado una nueva etapa de transformación para la educación que han impulsado/propiciado la utilización de estas.

Entre las metodologías activas más empleadas destacamos:

  1. Gamificación: Aplica las estrategias propias del juego a la educación, para captar la atención de los alumnos e implicarles en su propio aprendizaje.
  2. Flipped Classroom: Consiste en invertir la clase tradicional, de modo que los alumnos revisan los materiales de estudio de forma individual en casa, y en el aula los trabajan activamente con el profesor y el resto de la clase. El profesor o bien elabora su propio contenido o selecciona el de otros.
  3. Aprendizaje basado en proyectos (O sus variantes: problemas, estudio de casos…): Consiste en plantear a los alumnos un proyecto que fomentará el que los alumnos se organicen y pongan en marcha una serie de procesos cognitivos y competenciales para conseguirlo.


Todas estas metodologías activas pretenden cambiar el entorno educativo, mejorar los resultados académicos y una formación integradora mediante clases dinámicas y que estimulen al alumno. Dos de las cualidades esenciales de su uso en el aula son la apuesta por el trabajo en equipo y la resolución de problemas contextualizados en problemas del mundo real. También se logra una mayor motivación y participación por parte del alumno, que puede contrastar puntos de vista con el resto de sus compañeros y exponer sus propios razonamientos ante cada situación; de ahí tanto que la comprensión como el aprendizaje conseguido mejoren.

Teniendo en cuenta las diferentes metodologías que existen, pueden surgir dudas en la elección de estas. Serán vitales criterios como la experiencia, la formación y el dominio a la hora de aplicarlos.

No se trata de aplicar metodologías porque sí, su uso deberá estar justificado. Hay que ver cuál “encaja” mejor en cada grupo o incluso en cada alumno. Habrá que tener en cuenta el número de alumnos de la clase, los posibles agrupamientos que se puedan realizar y su diversidad p.e. La materia, los contenidos, las unidades didácticas que se quieren tratar será también un factor determinante. Sin perder de vista los recursos (como por ejemplo la introducción de las TIC en el aula/centro), la implicación del centro, e incluso la arquitectura del mismo (aulas del futuro)... La comprensión y el avance de cada uno de los alumnos del grupo determinará también la aplicación de una u otra metodología.

No se trata de reinventar ninguna metodología, todas tienen ventajas e inconvenientes y abusar de ellas también puede ser contraproducente. Se trata más bien de coger la que a priori parezca más adecuada (según los condicionantes que he nombrado en el párrafo anterior) y adaptarla a nuestra propia realidad.

Parece claro también que sin experiencia muchas de las ocasiones se realizarán a base de prueba y error. Es importante por tanto obtener un feedback temprano del alumnado, mediante una evaluación formativa o continua para ver los resultados de la misma. Hacer un análisis de los resultados obtenidos, tomar medidas correctoras y hacer modificaciones en la planificación inicial y volver a preguntar al alumno. Así se repetirá en un ciclo de mejora infinito.

Queda claro que ante esta situación, el docente deberá formarse de forma continua, ya no solo en cuanto a los contenidos de su materia a impartir, sino también en cuanto a metodologías, y a los recursos existentes.


Enlaces consultados:
https://urjconline.atavist.com/metodologias_didacticas_cambio_evolucion
https://escueladeexperiencias.com/innovacion-en-la-educacion-aplicando-las-nuevas-metodologias-en-el-aula/
https://blog.vicensvives.com/que-rol-debe-adoptar-el-docente-con-las-nuevas-metodologias/
https://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/metodologias-activas-en-el-aula-cual-escoger/45543.html
https://elpais.com/economia/2016/07/17/actualidad/1468776267_359871.html

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